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Tras trece años bajo la definición Packs and Brands, que venía a ofrecer un tono desenfadado frente a los planteamientos grandilocuentes de la consultoria estratégica para marcas, hemos sentido la necesidad de re-definirnos. Demasiadas cosas han cambiado desde entonces para seguir siendo los mismos.
Es obvio que la finalidad del diseño no es la belleza per se, pero tampoco basta con cumplir con la funcionalidad, la diferenciación o incluso con el branding de manual. Ante un panorama de contención en el consumo el diseño debe apuntar al deseo.
El deseo provoca tanto el sentimiento de anhelo, como la necesidad de actuación para satisfacerlo. El poder motivador del deseo es indiscutible (Hobbes llegó a afirmar que el deseo es la motivación principal de toda acción del ser humano), por este motivo tenemos la convicción de que todo, desde la conceptualización inicial de un proyecto, hasta su comunicación final, debe buscar la generación de deseo. Y así lo reivindicamos: DESIRE DESIGN.

Ipmark. Dossier de Branding

 

Ipmark –  Según tu experiencia, ¿qué demandan los consumidores a las marcas en la actualidad?

Lluís Blanc – Parece claro que el consumidor desea que las marcas se vuelvan a acercar a él. Existe un distanciamiento entre consumidores y marcas en general, la percepción de que, si bien es cierto que existe una diferencia respecto a la marca de distribución, no siempre compensa el esfuerzo que supone pagarla, e incluso la idea creciente de que la diferencia de calidades es cada vez menor.

Dicho de otra manera: al haber puesto en crisis que exista realmente un valor añadido (como mínimo ha puesto en crisis la cuantificación de ese valor) ahora demanda: por un lado, percibir claramente esa mayor calidad que hasta la fecha simplemente ‘se le suponía’ a la marca, y por otro percibir sensibilización por parte de la marca hacia la nueva situación, voluntad de ser de nuevo su aliado.

 IPMARK

 

Ipmark – ¿Qué puede hacer el branding para ayudar a las marcas a ser más relevantes ante los consumidores y la sociedad?

Lluís Blanc – Dicho simplemente: dejar de ser branding. Hay que entrar en la era del Post-branding. La nueva manera de ayudar a la marca es dejar de poner el foco sobre ella. Devolver el protagonismo al producto, revisarlo y adaptarlo a una nueva realidad. Volver a los orígenes. No desarrollar los productos que ‘aguantan’ bajo la marca, si no los que merecen ser firmados por una marca. Olvidar las marcas chicle que se estiran hasta lo absurdo para firmar ‘oportunidades’ desvirtuando la auténtica razón de ser de la marca. Marcas más concretas, son marcas más veraces. Debemos dejar de pensar en lo que es creíble y volver a pensar en lo que es cierto.

Si tomamos el símil de la marca y la vaca, según el cual además de ordeñar la marca debíamos alimentarla (y eso era a grosso modo lo que hacía el branding) debemos repasar lo que le dábamos de comer. Cambiar según que piensos, si es posible incluir forraje fresco en su dieta y sobre todo abandonar las hormonas y el clembuterol… y comunicarlo de la manera más honesta posible, huyendo del paternalismo, con respeto por el consumidor.

Los frascos de Lluis Blanc

Por Ramón Monegal, Perfumista.

Ramón Monegal

 

El frasco es la formalización de la abstracción olfativa, la visualización del concepto del perfume, su propia imagen, su identidad. Por esta razón el proceso de crear un perfume no puede darse por acabado hasta que se produce ese íntimo diálogo entre continente y contenido.

Lluís Blanc es uno de esos raros diseñadores que se atreve a diseñar perfumes no solo para proteger su frágil desnudez, sino sobre todo para ensalzar sus virtudes y envolverlas de un halo comunicativo que defina su personalidad única.

Bambú. Adolfo DomínguezHay que saber amar y entender la perfumería para poder imaginar unos frascos de perfume que a modo de objetos de deseo, guarden el secreto de estas ‘pócimas mágicas’ que cobran vida a través de su composición olfativa y que solo se desvela en el momento de su liberación, para transmitirlo a través de la piel en contacto con el aire.

Lluís Blanc, a través de sus propuestas, mezcla técnicas y materiales con intenciones profundas. Éstas son a veces escultóricas (seguramente influencia directa de la obra de su padre, el escultor Luis Blanc Bofill, en la etapa que Alexandre Cirici definió como Minimalismo Orgánico), claramente perceptibles en su diseño para vestir la naturaleza vegetal del Bambú, o en la alegoría eufórica de su ánfora para contener el frescor ozónico de Alegría, o la ergonomía táctil de su gota-piedra que contiene en su interior la promesa de una nueva generación de fragancias azules (U Blue).En todos ellos, sus trazos contundentes recuerdan aquellos que de la mano de Serge Mansau nos abrió la vía escultórica al diseño de la perfumería moderna.

blueOtras veces sus intenciones se decantan hacia un lenguaje de proporciones clásicas, casi helénicas, alineadas con los principios que marcó su bisabuelo Esteve Monegal Prat (impulso, fuerza y alma creativa de Myrurgia) y es capaz de vestir una flor de Azahar con literatura y transmitir su fragancia, convertida en poesía visual a través de los poros del cristal.

Pero además, con la misma valentía e imaginación camaleónica de Pierre Dinand, padre del diseño en la perfumería moderna, en otras ocasiones saca a relucir las virtudes de su generación, sus intenciones innovadoras y vanguardistas, liberando su faceta más rebelde para proponernos un diseño en forma de piel protectora y personalizable en donde además incorpora movimiento, sonido, textura y transparencia, todo para identificar una nueva generación mas interactiva y participativa con sus objetos de deseo (U Adolfo Domínguez). También cuando interpreta el perfume de la noche para PACHA Ibiza truncando un cubo romo dotándolo así de un movimiento inesperado, en forma de juego de dados, que sorprende y cautiva por igual.

Pure Pacha. Pacha Ibiza

 

Lluís Blanc es en resumen, un diseñador apasionado con tacto de escultor, profundamente reflexivo y dotado con una innata capacidad intelectual para la comunicación perfumística, que ha facilitado de forma inusual ese dialogo esencial entre frasco y perfume, esa existencia simbiótica a la que ambos están sujetos

 

 

 

Perfume bottle design

heroVBy Lluis Blanc. Creative Director

Every year more than fifty new perfumes come on to the market. Fifty new products in addition to the many that already exist and that make up between them some two hundred volatile and, in a sense, abstract product lines whose true worth and significance is known only to a few in the business.

As this situation gets worse, advertising and packaging become ever more important as they have to somehow communicate the “meaning” of the perfume in a way that people will understand. It is largely thanks to them that the targeted consumer tries out the perfume in the first place, so that it can finally speak for itself, which is the ultimate test of whether they will buy it or not.

If the role of advertising is to create the emotional content, something that appeals to us, whether consciously or unconsciously, then the packaging, and the bottle in particular, is the most tangible aspect, and the only physical part, of the mix. The designer has to use the shape, colour and combination of materials to create the product’s visual identity. Their job is to make the product stand out, to express what the perfume is about, which age group it is aimed at and where it sits in terms of quality. But above all, they have to create a sense of excitement.

“The bottle will be around until it’s empty, it will be part of its owner’s life for months or even years and throughout this time it must remain an object of desire because the fact is, the bottle is as much a part of the product as the perfume is.”